Entre los combustibles de mayor uso para efectos de calefacción, encontramos al gas. Ya sea de tipo doméstico o industrial, se trata de una de las fuentes de energía que goza de gran demanda en el país.




En este rubro, podemos encontrar al gas licuado de petróleo, mejor conocido como Gas LP, y al Gas Natural. El primero consiste en la mezcla de hidrocarburos como el propano y el butano, que lo hacen de mayor densidad que el aire, mientras que el segundo, consiste en la mezcla de hidrocarburos simples y en estado gaseoso, que suele ser más liviana que el aire.




Otra diferencia esencial entre el Gas LP y el Gas Natural, es que uno se distribuye mediante pipas de gas y también en cilindros de gas, de diferentes capacidades, mientras que el otro, se distribuye a través de una extensa red de tuberías subterráneas, haciendo que el abasto de éste sea de manera continua.




Además, el Gas LP es altamente solicitado, debido a su gran rendimiento. Por su parte, con el Gas Natural se pueden disminuir costos de energía y mantenimiento, lo que lo hace un combustible amigable con el medio ambiente.




En cualquiera de los dos casos, este combustible nos ofrece una gran cantidad de beneficios, que debemos aprovechar con responsabilidad y compromiso para su buen uso y ahorro del mismo.